Reproducción de Icono  Bizantino
CRISTO  PANTOCRATOR

La siguiente exposición recoge un resumen de los apartados Contexto, IconografíaTécnica que figuran en el Libreto que acompaña a esta Obra.

CONTEXTO

En el contexto del dogma de la Encarnación, el icono (en Griego, imagen) es percibido como un mediador específico, que transporta la presencia mística desde el arquetipo sagrado al creyente. Siguiendo la relación icono – oración – salvación, incluso el Cristianismo antiguo (primitivo) consideraba que las imágenes santas eran capaces de abrir a los creyentes las puertas de la gracia de Dios.

El papel de los iconos es idéntico al del Evangelio, y su significado litúrgico, dogmático y didáctico no es una excepción porque la Sagrada Escritura y la imagen sagrada son una y la misma evidencia, expresada en dos formas diferentes, las cuales “se refieren a y clarifican” una a la otra.

La luz, expresada simbólicamente mediante el oro está en la base del lenguaje místico del icono ortodoxo. La elección del oro para el fondo y aureolas tiene que ver con sus características físicas que representan con la mayor adecuación las características de Dios Mismo, referidas en las escrituras y en los escritos de los Santos Padres de la Iglesia.

Colores y líneas en el icono construyen un espacio esencialmente diferente del de la pintura realista porque el icono no busca efectos ilusionistas, ni trata de engañar al observador, presentando lo representado “como visto”.

Precio (IVA no incluido)  1.900 €

Pantocrator

ICONOGRAFÍA

Este icono del Cristo “Pantocrátor” (86 x 50 cm. aprox.), está directamente inspirado en el famoso icono encáustico Cristo Pantocrátor (siglo VI – 84 x 45,5 cm.) de la colección del monasterio de Santa Catalina en el Sinaí.

El original data del tiempo del Emperador Justiniano que construyó y decoró la basílica principal del monasterio y es uno de los iconos conocidos más primitivos del Salvador. Es muy probable que la base para él fuera Su imagen “No hecha por mano”, sino creada por la providencia Divina.

Se supone que el Pantocrátor del Sinaí fue el trabajo de un iconógrafo de Constantinopla. La atribución a los círculos artísticos de la ciudad capital imperial está basada en el planteamiento ilusionista de la creación de modelos plásticos, lo que se testifica por la influencia todavía fuerte de la herencia antigua.

La imagen del Cristo Pantocrátor combina las ideas de autocracia y sacerdocio. El color carmesí (imperial) de Su chiton e himation lo asocia con “El Rey de Reyes”, y Su gesto de bendecir – con “Gran Jerarca”. El códice cerrado, decorado con una cruz, que sostiene el Pantocrátor, es un símbolo no precisamente de Su enseñanza, sino de Él mismo porque Él es la Palabra de Dios.

El gesto de bendición emblemático del Pantocrátor está saturado de un profundo significado dogmático. Los tres dedos colocados juntos simbolizan la Santísima Trinidad y los dos cerrados recuerdan la Encarnación y la Segunda hipóstasis – la unidad mística de las naturalezas divina y humana en Él.

La figura de medio cuerpo del Cristo Pantocrátor se presenta sobre el fondo de un escenario arquitectónico, que parece simultáneamente un palacio, un portal, y un ábside de iglesia. Encima de la arquitectura existe una banda de cielo con estrellas doradas que enriquecen la asociación con la Jerusalén Celestial. En la estructura simbólica de los iconos del Sinaí de los siglos VI y VII la imagen- metáfora de Jerusalén es una representación escatológica no ambigua de salvación y vida eterna en el Reino de los Cielos.

El rostro del Pantocrátor del Sinaí es del tipo Semita característico, correspondiente a la personalidad histórica de Cristo. La asimetría visible entre las dos mitades de Su rostro fue probablemente buscada con intención por el artista como un medio para expresar las dos naturalezas y las dos voluntades que se unen en el Cristo; el artista ha reflejado así también las disputas dogmáticas del tiempo. El lado izquierdo de su rostro – sereno y estricto – Lo presenta como un recto juez, mientras que el lado derecho – amable y todo indulgente – Lo muestra como el Redentor, Quien se sacrificó El mismo.

La creación plástica virtuosa, no enteramente espiritualizada, hábilmente se balancea a lo largo del límite fino entre el ilusionismo Helenístico y los nuevos conceptos estéticos del arte Cristiano, que llegaron a ser determinantes para el carácter de las imágenes sacras después de la era iconoclasta.

TÉCNICA

La técnica pictórica de “escribir” Iconos esta guiada por una profunda simbología sustentada en textos tomados de las Sagradas Escrituras que es interpretada por los iconografos siguiendo los manuales que para ellos escribieron los Padres de la Iglesia.

El iconografo se sirve de tres fuentes. La primera fuente es su propia creatividad y talento artístico; la segunda fuente es la Fe y la tradición de la Iglesia y concretamente de los denominados “cánones iconográficos” establecidos en el Concilio II de Nicea según los cuales “solamente el aspecto técnico de la obra depende del pintor, todo su plan, su disposición depende de los Santos Padres”; la ultima fuente es su experiencia de lo divino, esto es, su contemplación de Dios y de los Santos, mediante la que el autor puede entrar personalmente en el hecho que va a representar.

La reproducción contemporánea del Cristo Pantocrátor del Sinaí es realizada según la técnica encáustica (pintura con cera), tal y como se hizo el modelo de inspiración original. La técnica de encáustica fue desarrollada en el arte Griego antiguo ya en el siglo VI A.C., siendo muy utilizada en pintura, escultura, y arquitectura. En el primer siglo de nuestra era aparece en la pintura mural Romana (Pompeya, entre los siglos II y I A.C.).

Descrita con detalle en el tratado de Plinio, esta técnica fue heredada por la iconografía Bizantina donde permaneció dominante hasta el siglo VIII. Después de la era iconoclasta la encáustica fue gradualmente reemplazada por la técnica de témpera al huevo y a partir del siglo X cayó en desuso.

Actualmente son pocos los autores que dominan esta técnica pues requiere de una gran habilidad tanto en las mezclas de los componentes pictóricos como en su aplicación.

El conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve el autor contemporáneo para realizar esta obra, se concreta principalmente en los siguientes puntos:

- Sobre el soporte de madera se aplican capas de estuco sucesivamente pulimentadas hasta obtener una superficie homogénea de grano finísimo capaz de absorber el pigmento.

- La pintura es realizada con pastas encáusticas coloreadas usándose una emulsión de cera como aglutinante de los pigmentos minerales.

- El desarrollo plástico se lleva a cabo con pinceles de pintura de varios tamaños y una espátula de forma tal que la dirección de los brochazos define la formas que se trazan.

- La integración del pigmento en la solución de cera y la penetración de esta en el estuco del soporte aseguran una perdurabilidad de los colores muy superior a cualquier otra técnica.

- Los colores pueden ser mezclados tanto óptica como mecánicamente y en combinación con el relieve del trazo completan la riqueza de la expresión plástica del color.

El icono, ya terminado, no es solamente una Obra Maestra, sino que es también un objeto sagrado que invita a contemplar y participar de la realidad de la presencia Divina.